Tomorrow’s Dawn Quartet

Deserts. El bosque sin hojas.

Todo lo mío está aquí. ¿Me entienden? ¡Aquí!” (Stalker)

Querido Charles Louis;
Hay pétalos de rosa, que estamos ahí desde hace cuarenta años; secas y rosas, siguen siendo muy rosas. Hemos asistido a un nuevo parto tuyo: Tomorrow’s Dawn Quartet. El desierto es un árbol seco, la ausencia del orgullo, un bosque sin hojas, un refugio inseguro, un escenario donde los iconos no están firmados, donde el agujero de la máscara te supera. El desierto es la necesidad de des-organizar tu cuerpo para pensarlo. Algo tan deleuziano como que “el cuerpo nos posee, nos molesta, nos fastidia, nos cansa, nos rechaza”. Es el desierto donde se juega el sentido de un cuerpo que toca. Sólo disponemos de huellas, improntas, de vestigios. Es algo interno. Es “el tiempo desarticulado”. La libertad interior no puede ser arrebatada, funciona como un texto de Simon Reynolds: “Dado que es la más abstracta de las artes, la música tiene la capacidad de inspirar el arrebato místico, una sensación de estar aquí-y-ahora que nos diluye hacia una expansión infinita”. Tu no puedes ser poeta de una sola lengua. Se te queda corto un solo idioma. Tu impedimenta (gran volumen de bagaje o equipaje en que unx lleva todo lo necesario para subsistir) es tan ancho que han sido necesarias cuatro lenguas para colmar tu búsqueda, la de inmortalizar un lugar donde se pueda salir de “aquí”. El despliegue es tu mapa de Imre Kertész: “No se puede vivir la libertad allí donde hemos vivido nuestra esclavitud. Habría que marcharse a algún sitio, muy lejos de aquí”. La corrupción habita en el lenguaje. La tergiversación de la información, la manipulación, suele aparecer con más frecuencia de la debida. Hoy asistimos en la era donde todo es uno y lo mismo: “Tocar” y “manipular” son sinónimos. Y esto es mentira. Por medio de “tocar”, “sentimos de la mano”; rige un código onomatopéyico en “toc” (ruido al golpear con los nudillos”. A partir de ahora el “yo es otro” (Rimbaud), porque estoy perdido, sin duda. Lo cual ya pone de manifiesto cierta victoria lumperiana (Las palabras y las cosas, que diría Foucault). Intento explicar lo que está entre la sociedad y les une como un lazo, y que les separa como una cuña. Por dinero hasta lxs jueces se venden. La “manipulación” oculta un control y delata un modelo de vida muy manejado, muy metódico. “La cultura forma parte del comercio”. Ese mundo tiene poco de paraíso. Hay ahí un equilibrio roto entre la política y la moral. Fobia social, arresto domiciliario y “yo no me quedo en casa, porque no tengo casa”. Es un problema grave para la poesía. Felices los tiempos en que la poesía, la crítica y la audición no se quedaba perdida de espíritu entre su manejo, su pseudocrítica.  Y resulta que “el arte es otra cosa”. El arte sonoro no puede existir sin una imagen poética, es algo indivisible, intangible, posee cualidades del mundo tarkovskiano: un símbolo, puede ser descifrado, ya que  todo acertijo tiene una solución, pero el arte no puede ser descifrado ya que es un “símbolo infinito”. Hubo un tiempo en que las palabras modificaban el mundo, o al menos lo intentaban. Los instrumentos de Tomorrow’s Dawn Quartet son de ese tiempo. Hoy las palabras cada día significan menos, y en muchos casos ya no significan nada. Penetrar (pene), no es lo mismo que atravesar. Seminario (semen), no es lo mismo que “Feminario” (Mujeres Libres). Tus notas tocadas hacen partícipe a sus contempladxs, lxs estás obligando a imaginar. Toda realidad es abstracción. Tu arte es la manera de congelar el tiempo (antes de todxs morir aplastdxs por la presión del tiempo). Tu poesía musical vive, en lo que hubiera dejado escrito Miguel Hernández: “las capas más profundas del ser”. La naturaleza de tu grito se instala en nuestra memoria, y la memoria “es el arma de lxs inocentes”, se nos ha recordado. “Lxs que venden lo de siempre y lxs que ofrecen algo nuevo” escribe Federico García Lorca, en Los sueños son derrotados. «La sinfonía por sí misma es arte, pero una vez que se graba, y sobre todo, que es distribuida y vendida, se transforma en cultura.» afirma Godard. Toda “Convicción” es la máscara de un tipo humano. Quien no miente ya es bastante original. Mi amigo Servando Rocha, en su libro de la máscara y los enmascarados escribe sobre aquello que siempre ha estado con nosotros: “Rebeldes, chamanes y terroristas, entre nosotros, han ocultado su rostro, usando el disfraz o defendido el anonimato”. Nuestrxs “maestrxs” han alcanzado la muerte; han dejado de serlo, se volvieron locxs, lunáticxs, estaban poesidxs, nos aterrorizaron: ahora sus máscaras nos inspiran. En palabras de Marguerite Duras: “El lugar donde se pone las frutas, las legumbres, la mantequilla salada para mantenerlas frescas en el interior… Había una habitación así… oscura y fresca… creo que es eso. Esa palabra. Para las reservas de guerras, para protegerlas.” Siempre frescos, ya que, cuanto más maduramos, más nos podrimos, alertaba Shakespeare. La desaparición conlleva libertad. 

“Cuando el mundo se convierteen un infierno sin puertas (…)El golpe definitivode quien no tiene esperanza.” Las marcas no se borran (Federico García Lorca).


Un beso.Lxs valientes duermen solxs

Barrio Chino, Barcelona, 12 de mayo del 2020